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El primer semestre del año 2019: Situación de los mercados

 

INTRODUCCIÓN

 La renta variable mundial tuvo el mejor comienzo anual de los últimos treinta años, revertiendo con contundencia la tendencia negativa del último trimestre del año anterior. El exceso de pesimismo con el que empezaba el año fue terreno propicio para el movimiento contrario al alza que se produjo ya durante el primer trimestre del año, y que tuvo continuidad durante todo el semestre.

 El conflicto comercial que inició EEUU, el año anterior, con la imposición de aranceles a las importaciones de muchos países siguió siendo el principal foco de atención de los inversores y la principal causa de volatilidad en la renta variable mundial. La repercusión del mismo sobre numerosos indicadores económicos fue evidente en este periodo y las preocupaciones se centraron más en la repercusión futura que puede acabar teniendo sobre el crecimiento económico mundial, que sobre países en concreto.

 

ESCENARIOS EN EL PRIMER TRIMESTRE DEL AÑO

 En plano europeo, siguió la incertidumbre en torno al proceso del “Brexit” y, si bien en la primera parte del año se alcanzó un principio de acuerdo entre la UE y la primera ministra T. May acerca de las principales fases a seguir,  éste fue rechazado en múltiples tentativas en el Parlamento británico. Si bien, en general,  no tuvo gran trascendencia sobre la renta variable europea también fue añadiendo algunos  periodos de volatilidad.

 A principios de año, la administración norteamericana tuvo que afrontar el cierre parcial de algunas dependencias (“shutdown”), aunque ello no fue percibido como un riesgo para la inmediata evolución de la primera economía del mundo.

 Desde principios de año, los principales organismos fueron rebajando las estimaciones de crecimiento económico previsto para el presente, siendo Europa (y Alemania en concreto) el área que más vio recortadas sus previsiones. Dichas revisiones se añadían a las que ya se habían realizado en el último trimestre del año anterior y coincidieron con la constatación de los débiles indicadores económicos que se iban conociendo.

 Con todo ello, los principales Bancos Centrales, liderados por la Reserva Federal, cambiaron sus discursos y las expectativas de alzas de tipos de interés siendo el hecho más significativo al finalizar el primer trimestre.  La traslación al mercado de tipos de interés fue inmediata y, desde principios de año, hubo descensos significativos en los tramos largos de la Curva y que se intensificó en el segundo trimestre del año. Numerosos países registraron rendimientos negativos mínimos históricos en sus bonos a 10 años. El caso más significativo fue la del bono alemán a 10 años que llegó a situarse con un rendimiento anual negativo del -0,40%.

 Durante el primer trimestre, además de un escenario benigno en materia de tipos de interés, el segundo apoyo vino de la mano de los resultados empresariales. En EEUU, las cifras reportadas del 4to. trim. del año anterior desvelaron que un 63% superaron las expectativas de beneficios de los analistas y el 37% lo hizo en la cifra de ventas. En Europa, las cifras fueron más débiles, aunque también positivas: el 46% batió las expectativas de beneficios y el 57% en materia de ventas. Los mercados emergentes también evolucionaron al alza, impulsados por  la buena marcha de China que acumuló un +15% en los primeros compases del año. En este caso, el cambio de expectativas de tipos de interés repercutió, a su vez, en unas perspectivas de tipos de cambio (usd$ más débil para el resto del año) que también les beneficiaba.

 En marzo siguieron las revisiones a la baja de las estimaciones de crecimiento económico mundial. En esta ocasión fue la OCDE que situó las estimaciones en un +3,3% en 2019 y 3,4% en 2020. Ello implicaba situarla, por primera vez en los últimos años, por debajo del promedio histórico. Sin ser cifras negativas, sí que evidenciaban la ralentización de la que venían alertando la mayoría de organismos desde hacía tiempo y que afectaba a todas las zonas geográficas.

 A la destacable debilidad europea con cifras en Alemania e Italia cercanas a  niveles de estancamiento, en clave emergente, China estableció un objetivo de crecimiento entre el 6%/6,5% situándose en la franja inferior de las estimaciones de los últimos años. Fue en marzo cuando, tras las reuniones mensuales de la FED y el BCE, los mensajes fueron más contundentes. Por parte de la primera se descartaron movimientos a la alza para todo el año y dejó entrever un único movimiento al alza en todo el próximo año; sin embargo, adentrado el segundo trimestre, tras las reunión del mes de junio, ya fueron descartados los movimientos de subidas en el presente para pasar a descontar algún movimiento de bajada antes de finalizar el año.  Por parte del BCE, además de también descartar movimientos en el presente, habló abiertamente de la posibilidad de nuevos Programas de estímulo.

 El hecho de que la Curva de tipos de interés estadounidense se invirtiese (pendiente negativa) desde mediados del primer trimestre, también añadió dosis de incertidumbre entre los inversores dado que ha tenido capacidad predictiva de periodos recesivos en épocas anteriores; ahora bien, la demora entre la inversión de la curva y la recesión ha llagado a ser de 15 a 18 meses en algunas ocasiones anteriores, por lo que su efecto sobre la renta variable no fue contundente.

 Si bien el primer trimestre finalizó sin avances claros en los dos focos de atención que tenían los inversores desde hacía tiempo, conflicto comercial EEUU-China y “Brexit”, ello no impidió un buen comportamiento de la renta variable y que muchas zonas geográficas dejaran atrás las pérdidas del año anterior ya al final del periodo.

 

EL SEGUNDO TRIMESTRE

 Durante el segundo trimestre siguió la buena evolución sólo interrumpida por la pauta estacional bajista del mes de mayo. A principios de abril se conocieron una batería de datos económicos con lecturas mixtas, destacando las sorpresas positivas de China y EE.UU donde, en el primer caso, la actividad manufacturera volvió a mostrar signos expansivos (PMI por encima de 50 en las lecturas oficiales y privadas). El crecimiento del PIB fue del +6,4% y también superaron las expectativas la producción industrial y las ventas minoristas. En la misma línea, en EEUU, se conoció un +3,2% (vs. +2,3% esperado) de PIB en el primer trim., y las cifras de ceración de empleo (+193K nóminas no agrícolas) se repusieron a la decepción que provocaron las del mes anterior. Por tanto, los mercados empezaron a descontar una clara mejoría de la actividad económica de cara al segundo semestre del año y algunos indicadores empezaron a apuntar en esta dirección. Aún así, el FMI se alineó con la OCDE y rebajó las previsiones anuales de crecimiento económico mundial al +3,3%, frente al +3,5% anterior.

 En Europa las cosas fueron distintas donde las cifras siguieron mostrando debilidades: Alemania rebajó las previsiones de crecimiento económico hasta un leve 1%, los PMIs siguieron con claras lecturas negativas (47,2 ptos. en el conjunto de la zona €uro) y las encuestas de sentimiento francesa reflejaron la peor lectura de los últimos cuatro años. Además, Italia declaró que no cumpliría con el objetivo de Déficit Presupuestario (previsión del 2,4% frente al 2,04% pactado) pero no tuvo impacto en los mercados. En Inglaterra, en clave de “brexit”, la primer ministra T. May no logró convencer a su partido para aprobar el acuerdo del Brexit y solicitó una prórroga de 3 meses que fue ofertado por la UE hasta 1 año.

 En materia arancelaria y de conflicto comercial siguieron las negociaciones para alcanzar un acuerdo entre EEUU y China, aunque era evidente que los plazos se extenderían más de lo previsto a principios de año. Además, hubo un cruce entre EEUU y Europa de imposición de aranceles (importaciones europeas fueron gravadas con 10.000 millones de usd$ en EEUU e importaciones estadounidenses con 20.000 usd$ en Europa), estando los subsidios que recibe Airbus en Europa y que perjudican a Boeing, detrás de las justificaciones estadounidenses.

 CONFLICTO ENTRE EEUU Y CHINA

Tal como hemos señalado, en mayo hubo un cambio de rumbo en el conflicto comercial entre EEUU y China que fue el principal motivo para que la renta variable mundial truncase la tendencia ascendente que venía desarrollando y registrar el peor mes de mayo de los últimos años: MSCI World -6,08%, SP500 -6,58%, Eurostoxx50 -6,66%, MSCI Emerging -7,53%. A tenor de la evolución que estan teniendo muchas clases de activos, parece como si el mercado estuviese empeñado en romper estadísticas históricas.

Un simple “twitt” del presidente Trump, un domingo por la tarde, volvía a abrir las hostilidades y contradecía de sobremanera las continuas declaraciones que habían habido en los últimos meses acerca del avance del proceso negociador. Repentinamente, el mandatario estadounidense declaró sentirse insatisfecho con la evolución de las negociaciones y elevó los aranceles al 25% a un total de 200 mil Mill. usd$ de productos y puso en “amenaza” importaciones por un total de 325 mil Mill.usd$ adicionales. La respuesta de China fue en la misma línea e impuso  también aranceles del 25% a un volumen de importaciones de 60 mil Mill. Además fue un paso más allá al amenazar con restringir el acceso a los “metales raros” del que EEUU es dependiente.

En esta ocasión, Japón y Europa quedaron fuera del conflicto y se retrasaron 6 meses los aranceles sobre el sector automovilístico. La temporada de publicación de resultados empresariales del 1er. trim. avanzó a nivel mundial y, en general, se superaron las expectativas aunque a un menor ritmo. En EEUU éstas excedieron un +2,2%, frente a la media histórica del 4%, aunque un total del 72% de las compañías lo hizo por encima de previsiones. A nivel europeo los resultados fueron más discretos y  el 53% superó las expectativas, mientras que en las áreas emergentes, el porcentaje que superó las estimaciones fue del 39%.

En plano macroeconómico, las cifras publicadas empezaron a mostrar la incertidumbre que el conflicto comercial está provocando. Aún sí, hubo dispersión entre zonas y las lecturas fueron mixtas. En EEUU el PIB del primer trimestre fue rebajado únicamente una décima hasta el +3,1%. Si bien los PMIs manufactureros y ISM estuvieron por debajo de las expectativas, las lecturas todavía están en terreno claramente expansivo. LA FED desoyó las primeras voces que reclamaban ya bajadas de tipos de interés argumentando que con el ritmo de crecimiento económico, el mercado laboral ajustado y una inflación sorprendentemente baja, no veía motivos para ello.

En Europa las cifras sí que fueron más débiles, aunque algunas partidas tuvieron mejoras en el mes: el PIB español e italiano, la producción industrial y exportaciones en Alemania mejoraron por citar ejemplos. Resultó paradójico que ahí donde hay más incertidumbre, UK, es donde mejor resistieron las cifras: el crecimiento económico (+1,8%) fue de los más altos a nivel europeo, el desempleo se situó en el +3,8% y las ventas minoristas crecieron a una tasa anualizada del +5,2%. En el mes se conoció que T. May dimitiría como líder de su partido y como primera ministra entrado el mes de junio, por lo que su previsible sucesor Boris Johnson aumentaba las probabilidades de un “Brexit duro”. Este hecho junto con el probable enfrentamiento entre la UE e Italia por la evolución de su Déficit Presupuestario  son las dos grandes incógnitas que suponemos que le quedaran por cotizar a los mercados europeos en el segundo semestre del año.

FINAL DE SEMESTRE

El último día del mes de mayo, D. Trump volvió a agitar los mercados con la imposición de aranceles del 5% sobre las importaciones Mexicanas y que irían escalando a un ritmo del 5% mensual en el caso de que no se afrontase el problema de la inmigración a nivel interno. Sin embargo, en el mes de junio la renta variable mundial consiguió sobreponerse al  “shell in may and go away” y recuperó en junio casi la totalidad de los descensos del mes anterior.  Ello  a pesar de que los indicadores siguieron sin apoyar el optimismo, por ej: el indicador JPMorgan Global PMI (51,2 pts) mostró el menor ritmo de expansión mundial desde 2016, coincidiendo con el sentimiento empresarial por debajo de 50 puntos (lectura mínima desde noviembre 2012).

En este contexto, no fue de extrañar que el Banco Mundial volviera a rebajar tres décimas la previsión del PIB mundial para este año, fijándolo en el +2,6%. En Junio hubo reuniones tanto de la FED como del BCE y ambos mostraron su disposición a extender políticas acomodaticias, con lo que retomaron el protagonismo en los mercados financieros. La FED ha detenido el proceso avanzado de normalización monetaria en que se encontraba y dejó entrever la posibilidad de descensos antes de finalizar el año. A pesar de que habían voces, la más elocuente la del Presidente D. Trump, solicitando movimientos inmediatos para julio, varios miembros e incluso Powell se encargaron de descartarlos a la espera de más lecturas de indicadores económicos.

En el mismo sentido, aunque desde otro estadio, el BCE aseguró los niveles actuales  de tipos de interés hasta mediados del próximo año y su intención de nuevos programas de estímulo si son necesarios, a lo que el M. Draghi otorgó alta probabilidad. Toda esta retórica provocó, de nuevo, fuertes movimientos en los mercados de renta fija dónde numerosos países, como ya hemos comentado,  pasaron a tener sus bonos gubernamentales a 10 años con rendimientos negativos.

La cifra de Deuda, pública y privada, con rendimientos negativos alcanzó un nuevo record superando los 13 billones de usd$ a nivel mundial. La renta variable, lejos de realizar lecturas de preocupación, lo utilizó de catalizador para la búsqueda de nuevos máximos anuales. En el caso de la r. variable norteamericana, otra vez cerca de sus máximos históricos. Australia e India ya actuaron con sendas rebajas de tipos de interés del 0,25%. Además del apoyo de los tipos de interés, el usd$ también detuvo la apreciación que venía acumulando desde inicios del año anterior lo que, además de beneficiar a la recuperación de los mercados emergentes,  suele activar una mejor evolución de los activos de riesgo.

EXPECTATIVAS PARA AGOSTO

Durante el último fin de semana del semestre se programó un encuentro entre los máximos mandatarios estadounidense y chino, en el marco del encuentro del “G20” delebrado en Japón. Las expectativas para la consecución de un acuerdo que retome las negociaciones entre ambos era máxima a finales del semestre y, probablemente, marcará el devenir inmediato de la renta variable en los próximos meses. La mejor noticia sería aquella que detuviese la escalada de aranceles que sigue teniendo programada la administración norteamericana y que empezarían a aplicarse en agosto.

 

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