Seleccionar página

El segundo semestre de 2018 y perspectivas para el 2019

La segunda mitad del año tuvo dos partes claramente diferenciadas en la evolución de la renta variable. Si bien la problemática en torno al conflicto comercial entre EEUU y el resto del mundo fue el principal condicionante de la misma durante todo el año, la traslación del conflicto a las cifras económicas no se empezó a vislumbrar hasta finales de año, y todas las plazas mundiales, a excepción de Brasil, finalizaron el año con rendimientos negativos.

EL SEGUNDO SEMESTRE DE 2018

A inicios de semestre el cruce de amenazas y medidas en torno a la guerra comercial que la administración Trump mantenía con el resto del mundo fueron terreno propicio para unos mercados volátiles en el tercer trimestre. Mientras los mercados emergentes y europeos fueron los más damnificados por los retrocesos en la renta variable, en EEUU los principales índices volvieron a alcanzar nuevos máximos históricos en agosto y con ello sellaron la mayor racha alcista de la historia. El índice más representativo de la renta variable norteamericana, el SP500, acumuló una revalorización desde los mínimos del año 2009 del +320% que supuso un claro contraste con la evolución que habían tenido el resto de Bolsas mundiales hasta la fecha.

Durante los primeros meses del semestre, el presidente Trump siguió con la estrategia desconcertante de mensajes, amenazas y actuaciones. Probablemente, la comunidad inversora había confiado en que, en algún momento, habría un alto en el tono amenazante empleado por EEUU, para entrar en una fase de negociación posterior y que aportase una solución negociada entre las partes. Si bien sucedió así en todo lo concerniente a la renegociación del Tratado NAFTA con México y Canadá, incluso con Europa, no fue el caso con China con quien el tono desafiante fue en aumento.

Al mismo tiempo que iba proponiendo rondas de negociación, EEUU fue imponiendo aranceles sin esperar a la evolución de éstas. En Agosto fueron 16.000 mill. de usd$ y en setiembre 200.000 mill. de usd$. Siempre los importes fueron algo inferiores a las amenazas iniciales pero, aun así, no permitieron crear un clima propicio para la resolución del conflicto planteado. China siempre optó por una estrategia defensiva y a la espera de acontecimientos. Las respuestas, en forma de aranceles, siempre fueron inferiores en importe y sin afectar a sectores clave del comercio recíproco. La voluntad de diálogo también se manifestó con insistencia, pero la imposición de aranceles fue la respuesta encontrada con más frecuencia.

Una medida destacable adoptada por el gigante asiático, a fin de contrarrestar el efecto negativo arancelario con EEUU, fue la de aprobar una reducción de las importaciones con el resto de países (excluido EEUU) de una gran variedad de sectores: maquinaria, papel, algunos textiles y materiales de construcción.

El periodo estival estuvo marcado, como ya es costumbre, por la inestabilidad de las plazas de renta variable. Dos países coparon la atención de los inversores y provocaron repuntes significativos de volatilidad. El deterioro de las cuentas públicas en Turquía y Argentina , con crecientes Déficits por Cuenta Corriente, provocó abultadas caídas de sus divisas que hizo temer “efectos de contagio” por el resto del mundo. En el primer caso se logró revertir momentáneamente la situación con medidas de Política Monetaria. En el caso de Argentina, el país solicitó ayuda al FMI que le concedió un préstamo de 57,1 mil.mill.de usd$, que también sirvió para calmar la desconfianza de los mercados financieros.

Superada esta fase de inestabilidad, focalizada en activos emergentes y que se intensificó en el periodo veraniego de mercados con poco volumen, apareció a finales de trimestre la inestabilidad política en Italia donde la negociación presupuestaria planteó desafíos al conjunto de la Unión Europea al establecer un objetivo de Déficit del 2,4%, por encima de los máximos exigidos a nivel comunitario. Como no podía ser de otra manera, tanto la renta fija como la variable acusaron el desafió político y la TIR del 10años italiano repuntó hasta niveles del 3,147% (niveles de 2014), marcando un diferencial con el 10años alemán de 267 pb.
Los temores a una crisis financiera de Deuda Pública se extendió por el resto de plazas penalizando a aquellos países y entidades que el mercado suponía que podían tener mayores porcentajes de Bonos italianos. Finalizando con el plano político, señalar que las largas negociaciones entre la UE y UK para pactar un acuerdo de “Brexit” no fructificaron y no se cumplieron los plazos previstos para octubre del presente año.

A pesar del clima enrarecido que ya se estaba fraguando, no hubo cambios significativos de política monetaria. En la reunión de la FED del mes de agosto destacó un cambio de lenguaje en su comunicado posterior, al señalar que el crecimiento económico había pasado de “sólido” a “fuerte” y que permitió entrever que su política de subida de tipos de interés no se vería alterada por la incertidumbre “comercial”.

En este mismo sentido se pronunció el máximo mandatario de la FED, J.Powell, en su comparecencia en la reunión anual de banqueros centrales de Jackson Hole. Significativas las declaraciones e interferencias que mostró, en esta parte final del año, el Presidente Trump que no tienen precedentes y en las que criticó abiertamente las intenciones y actuaciones de la FED en materia de tipos de interés. Esta última no se dejó influenciar y acabó subiendo los tipos de interés hasta los niveles del 2-2,25% en su reunión de finales de setiembre, tal como había descontado el mercado. Igual sucedió con el BCE, que no modificó su política monetaria y reiteró, tras la reunión de setiembre, que seguía con la intención de empezar a reducir el Programa de compra de activos, a pesar de también reducir las expectativas de crecimiento económico futuro.

En esta fase del año destacaba la mala evolución de la renta variable emergente. La intensa caída que ya registró en el trimestre anterior (-8,66%) continúo en el siguiente (-2,02%), convirtiéndose en la categoría con peor evolución en el conjunto de la renta variable mundial. En octubre la actualidad política europea copó la atención de los mercados. El desafío de Italia con la presentación de un Presupuesto que incumplía los criterios de la UE, pasó a copar los focos de inestabilidad del entorno financiero y quitó protagonismo al conflicto comercial que había estado presente durante todo el año. La disputa provocó la rebaja de calificación crediticia por parte de Moody’s, situando a su deuda soberana tan sólo una categoría por encima del estatus de “basura”.

Además, no hubo avances, al contrario, en las negociaciones para alcanzar un acuerdo en los plazos programados entre la UE y el Reino Unido. La problemática giró en torno a la unión aduanera en la que Irlanda se alineó a los intereses de la primera ministra T. May, en lugar de los de la Unión Europea. La reunión programada para noviembre, y que debía ser en la que se alcanzase el acuerdo definitivo del “Brexit”, fue cancelada dejando fases de incertidumbre.

En este contexto, la renta variable tuvo abultados descensos en todas las plazas mundiales, que en algunos casos registraron el peor mes de los últimos nueve años y situó a algunos índices en pérdidas anuales de doble dígito. En contraste con situaciones vividas con anterioridad, en esta ocasión, la renta variable norteamericana también acompañó el movimiento y, momentáneamente, se llegaron a perder las revalorizaciones anuales. El sector tecnológico lideró la corrección, si bien las caídas fueron generalizadas en todos los sectores.

El sector financiero europeo estuvo presionado por los acontecimientos italianos señalados, además del problemático fallo inicial del Tribunal Supremo en España referente al impuesto de AJD de las hipotecas. También fueron significativos los descensos que tuvieron las compañías de pequeña capitalización (“small caps”), y que también eliminaron buena parte de las fuertes revalorizaciones que habían tenido en el último año. Los mercados emergentes no escaparon del deterioro que empezaban a mostrar las cifras de crecimiento en China; el crecimiento del PIB fue del 6,5%, inferior al esperado y al ritmo más lento de la última década. Los riesgos que venían mencionando, desde hacía tiempo, Organismos internacionales como el FMI y OCDE se empezaron a vislumbrar en las cifras; por ejemplo en los PMIs de Europa y Asia que registraron lecturas mínimas del último semestre.

En noviembre, el sentimiento a nivel mundial siguió enturbiado por las preocupaciones por el crecimiento económico mundial, el ritmo de subidas de tipos de interés y las tensiones comerciales. Los mercados emergentes fueron los que mejor evolucionaron en el mes (MSCI Emerging mkts. +3,61%) descontando un resultado positivo de la reunión entre EEUU y China en el marco de la reunión del G20 del primer fin de semana de diciembre. Las declaraciones del Presidente de la Fed en el Club Económico de Nueva York, dejando entrever que podría “pausar” el ritmo de subidas de tipos de interés el próximo año, fue el principal aliciente para que los índices norteamericanos también lograran avances en el mes (SP500 +1,79%, Dow Jones +1,68%).

También contribuyó positivamente la actitud italiana de mostrar disponibilidad a presentar una propuesta de Déficit del 2,2% para 2019, y que evitó la aplicación del “procedimiento de Déficit excesivo” por parte de la UE. Los resultados, según lo previsto, de las elecciones “midterm” norteamericanas y el acuerdo entre la primera ministra T. May y la UE también permitieron estabilizar los mercados. La temporada de resultados empresariales del 3er. trimestre avanzó sin aportar más novedades a las del mes anterior. En EEUU, los Beneficios aumentaron un +26,3% (sorpresa +6,7%) y las ventas +8,0% (sorpresa +0,7%), mientras que en Europa el aumento fue de +12,3% (sorpresa +1,0%) y +4,8% (sorpresa +0,7%) respectivamente.

Sin embargo, el mes de diciembre fue “caótico” en la renda variable mundial. Los fuertes descensos que acumularon todas las plazas dejaron con variaciones negativas anuales, incluso a aquellas zonas que se habían mantenido en positivo durante buena parte del año. La renta variable de EEUU lideró en esta ocasión los descensos (S&P500 -9,18% mensual) y las variaciones mensuales provocaron dos hitos negativos: por un lado, fue el peor mes de diciembre desde el año 2010 y, por otro, el año 2018 finalizó con todas las clases de activos (r.variable, r. fija, commodities…) en negativo, convirtiéndose en uno de los históricamente peores en términos de rentabilidad financiera.

La inestabilidad no fue exclusiva de la renta variable. Los mercados de tipos de interés fueron contribuidores de ésta. Durante el mes, el mercado de crédito corporativo y High Yield tuvo correcciones significativas, especialmente en EEUU, afectando a la estabilidad de las condiciones financieras, y a obligando a reinterpretar en el caso de que continúen entrado el próximo año. La FED cumplió con su calendario y aumentó los tipos de interés en 0,25 pb. (hasta 2,25% /2,50%). Si bien se había barajado la posibilidad de una pausa ante la debilidad que se había visto en algunos indicadores económicos, las continuas declaraciones del presidente D. Trump entrometiéndose en su labor e independencia quizás no facilitaron el análisis de la Institución.

PERSPECTIVAS 2019

No cabe duda que el sentimiento del inversor en renta variable ha quedado alterado después del cierre de ejercicio tan negativo. A pesar de ello, pensamos que las cotizaciones podrían haber descontado en exceso un escenario de estancamiento que es pronto para calibrar. Debemos tener presente que la ralentización del PIB mundial que estamos viendo, se produce desde unos niveles históricamente altos y que las empresas acostumbran a mostrar una resistencia mayor a la descontada por los agentes de mercado cuando éstos hacen un cambio de expectativas.

Creemos que es importante no dejarse llevar por el pesimismo que se apodera del mercado en situaciones como las actuales. Por un lado, los resultados empresariales no deberían tener un descenso tan significativo como el que se está descontando y, por otro, el escenario para el próximo año de alzas de tipos de interés que ha estado presente durante todo el año se verá modificado, con bastante probabilidad, en beneficio de los mercados de renta variable.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Política de Comentarios del BLOG de GESIURIS

Responsable: GESIURIS BLOG | Finalidad: Gestión de comentarios | Legitimación: Tu consentimiento

Por favor lea nuestra Política de Comentarios antes de comentar.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.