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El tercer trimestre del año 2019: Situación de los mercados

 

 

INTRODUCCIÓN

Durante el tercer trimestre del año, la renta variable mundial fue cotizando las incertidumbres que el conflicto comercial del Presidente Trump con el resto del mundo, está provocando sobre numerosos elementos, ya no sólo económicos.

 El deterioro de cifras macro y microeconómicas que venía produciéndose desde hacía tiempo, se intensificó en el periodo añadiendo dosis de volatilidad a los mercados financieros. Aun así, y contra la creencia generalizada de la mayoría de inversores, los niveles de volatilidad todavía no son elevados en términos históricos.

 Obviamente existe una preocupación por las incertidumbres que el conflicto acarrea, todavía no se han alcanzado niveles de pesimismo extremo por parte de la mayoría de inversores. Contribuye decisivamente en ello el hecho de que los Bancos Centrales siguen monitorizando de cerca los acontecimientos y actuando proactivamente en aras a la estabilidad de la coyuntura económica internacional.

ESCENARIOS EN EL TERCER TRIMESTRE DEL AÑO

En el periodo ya asistimos a descensos de tipos de interés por parte de la FED norteamericana y del BCE. En el primer caso, el organismo declaró actuar más dada la coyuntura internacional y no tanto por las cifras domésticas de su economía. Cosa distinta sucede en Europa, donde su principal economía sí que siguió emitiendo señales preocupantes.

 En Alemania, que ya registró crecimiento negativo del PIB en el segundo trimestre del año, todos los indicadores adelantados señalan que, probablemente, se entrará en “recesión técnica” cuando se conozcan los datos correspondientes a este tercer trimestre. La disparidad  de cifras fue correctamente recogida por la renta variable dado que en julio, mientras la norteamericana conseguía alcanzar nuevos registros de máximos anuales e históricos, la europea  se encontró lejos de los segundos aunque si alcanzó las cuotas máximas anuales. El principal contribuidor para ello fue que el activo empezó a descontar un claro cambio de orientación en la política monetaria de los principales Bancos Centrales mundiales.

 Si a finales del pasado año y durante el primer trimestre del presente la gran incógnita era el número de veces que la Reserva Federal aumentaría los tipos de interés en el presente año, el deterioro de magnitudes no sólo hizo pensar en una pausa, sino que el camino de flexibilidad y signo contrario empezó a descontarse, como así sucedió posteriormente.

 Después de las alzas de julio en la mayoría de plazas mundiales, en agosto agosto aumentó  la volatilidad del conjunto de mercados financieros. La reducción de los volúmenes de contratación coincidió con más deterioro de cifras económicas y una intensa dialéctica política que no hizo más que aumentar las oscilaciones de los principales activos. Las bolsas fueron las que recogieron con más nerviosismo los indicios, ya comentados, de que la principal economía de la zona euro podría entrar en “recesión técnica” el próximo trimestre, la inestabilidad política en Italia con su crisis interna de gobierno  y la determinación del primer ministro británico de llevar a cabo el Brexit sin un acuerdo con la UE.

 Las negociaciones para alcanzar un acuerdo entre EEUU y China en materia comercial siguieron sin aportar signos esperanzadores y ambas partes siguen acusándose entre sí de poca voluntad resolutiva. Consecuencia de ello y de la inestabilidad de los mercados,  la FED norteamericana acometió el primer recorte de tipos de interés en diez años el último día de julio, aunque fue poco clara en su estrategia futura con lo que no consiguió un efecto inmediato beneficioso.

 Tampoco lo fue el clima enrarecido que se vivió a los inicios del encuentro del “G7” en Biarritz si bien, posteriormente, consiguió enderezarse la situación entre las principales potencias mundiales.

 La renta variable consiguió recuperar a finales de agosto a medida que iban aumentando los volúmenes de contratación y la actividad retornaba a ritmos normales.  Dentro de cierta lógica,  las plazas más damnificadas fueron aquellas que tenían mayor incertidumbre interna.

 El índice Dax alemán (-2,05%mtd) cotizó el constante deterioro macroeconómico y tras publicar un PIB trimestral de -0,1%, los indicadores ZEW e IFO de expectativas siguieron en continuo descenso. El FTSE inglés (-5,00%mtd) fue de los más castigados por el aumento de probabilidades de un Brexit sin acuerdo. Los mercados emergentes también tuvieron descensos significativos (Msci Emerging mkts€ -4,45% mtd%) muy influenciados por la mala evolución de la Bolsa de China y especialmente por el impacto de las revueltas populares internas de Hong Kong (Hang-Seng -7,39%mtd). La renta variable norteamericana también finalizó con descensos, aunque arrancando diferencial a su favor respecto el resto del mundo.

 Esta inestabilidad general de la renta variable, unido al primer recorte de tipos de interés en EEUU tras 10 años de subidas, marcó el inicio de un nuevo tramo a la alza de los precios de la renta fija que volvió a situar los rendimientos en mínimos históricos en la mayoría de los tramos y países.

 El Bono a 30 años norteamericano marcó un mínimo histórico en 1,90% de rentabilidad y también lo hizo el bund alemán a 10 años en el -0,73%. El Bono español estuvo en niveles cercanos al 0%, y la deuda italiana por debajo del 1%. La excepcionalidad del momento la muestra la cifra de que el 68% de los Bonos de Gobierno europeos y el 45% de los Bonos Corporativos en euros alcanzaron rendimientos negativos.

 La debilidad de las cifras europeas y las declaraciones de las autoridades hacían prever nuevas medidas (posible bajada de tipos de interés, nuevo programa QE) en la siguiente reunión de setiembre del BCE, como así fue. En setiembre se revertieron las pérdidas del mes anterior en la mayoría de clases de activos, incluida la renta variable mundial,  y ello a pesar de que el entorno de noticias siguió sin ser propicio, principalmente, por el lado macroeconómico.

 La OCDE volvió a rebajar las previsiones de crecimiento económico mundial para el presente año, situándolo en el +2,9% (vs. el +3,2 anterior), lo que supuso situarlo en niveles mínimos de la última década. Aun así, no son niveles recesivos, ni mucho menos, y debe tenerse presente porque desde hace tiempo existe inmensa literatura que pretende anunciarla y declararla sin tener en cuenta que, tampoco en ocasiones anteriores, se acertó en la mayoría de los casos.

 Para el Organismo, las perspectivas son “frágiles e inciertas” en un entorno de incertidumbre “política y económica” que sigue aumentando. La afectación en las cifras económicas que ya venía manifestándose desde hacía tiempo en la zona europea y emergente, empezaron ya  a vislumbrarse, en setiembre, en la resistente economía estadounidense (ISM en 49,1 puntos, mínimos de los últimos 10 años, y confianza del consumidor con la lectura mínima de los últimos 3 meses).

 Los resultados de la encuesta que cada mes realiza BofA Merril Lynch a 200 gestores globales siguieron señalando a la guerra comercial entre EEUU y China como el principal motivo de preocupación y fuente del pesimismo que reina entre la mayoría de inversores. En esta materia no hubo avances positivos y, si bien se pusieron nuevos aranceles mutuamente (15% sobre importaciones Chinas y del 5%-10% a las norteamericanas), las esperanzas en la ronda negociadora que se llevará a cabo el próximo mes de octubre entre ambas partes,  neutralizaron los efectos negativos sobre los mercados de anteriores ocasiones.

 La retirada del proyecto de extradición que los protestas de Hong Kong venían reclamando desde hacía tiempo, también rebajó la tensión de los mercados asiáticos y contribuyó a una mejor tónica general. No fue así con el entramado político británico y el proceso de Brexit, en el que diversas opciones siguen abiertas (incertidumbre) aunque los plazos se van agotando.

 En clave positiva, en Italia se logró formar nuevo gobierno que supuso el regreso del primer ministro G. Conte.  En EEUU, el partido demócrata inició un proceso de “impeachment” contra el Presidente D. Trump que, si bien tiene pocas probabilidades de avanzar por el procedimiento exigido, sí que añade incertidumbre y condicionará la evolución política de la primera potencia mundial hasta finales de año y, en cierta medida, puede condicionar alguna medida económica.

 Acuerdos en materia de estímulos fiscales adicionales quedan descartados para antes de las elecciones del próximo año. La recuperación de la renta variable de finales de trimestre, que prácticamente contrarrestó los descensos de agosto, tuvo tintes distintos en esta ocasión.

 Tanto a nivel geográfico, como de segmentos de mercado, los comportamientos fueron dispares. Por zonas, empezaron a quedarse rezagadas dentro del año aquellas que presentan mayores incertidumbres: FT-SE100(Brexit), Ibex( elecciones en noviembre), Emergentes (desaceleración en China).

 Por otro lado, las acciones “valor”(value) evolucionaron significativamente mejor que las de “crecimiento”(growth), así como las de “gran capitalización” (big caps) frente las de “pequeña capitalización” (small caps). Por tanto, hubo un giro hacia cierto “momentum de calidad” que vino a mostrar que, a pesar de la aceptación del riesgo y/o volatilidad  de la renta variable, los inversores se muestran algo recelosos en la recta final del año.

 A principios de octubre empezará la temporada de publicación de resultados empresariales del tercer trimestre del año y será un buen momento para “tomar el pulso” de la renta variable mundial.

 En materia de tipos de interés,  tras las reuniones y decisiones de los principales Bancos Centrales de setiembre, éstos actuaron según lo descontado por el mercado. El BCE rebajó los tipos de depósito en 10 pb (hasta -0,50%) según un escalonado y activó un nuevo Programa de compra de activos que se iniciará el próximo noviembre por un importe de 20.000 Mill€/mensuales. Si bien la cuantía quedaba algo por debajo de las expectativas manejadas por algunos inversores, el hecho de que no se fijase plazo temporal (término potencial “infinito”) sí que superó con creces las expectativas. Por su parte, la FED también respondió a las exigencias del mercado al rebajar en 0,25pb los tipos de interés (hasta el rango 1,75%-2%).

 En cambio, sigue la división en el organismo y la decisión sólo fue respaldada por 7 de los 17 miembros con derecho a votación. Una parte, incluso, es más partidaria de endurecer las condiciones monetarias que no de flexibilizarlas. Como hemos señalado, el comunicado posterior a la decisión argumentó que la medida estaba motivada más por condiciones externas/internacionales y no tanto por las domésticas, donde los niveles de inflación y tasa de desempleo seguían sin apoyar o justificar la decisión.

 El usd$ siguió revalorizándose en el trimestre hasta niveles de máximos anuales (1,09  €/$). A pesar del proceso emprendido de rebaja de tipos de interés por la mayoría de Bancos Centrales, incluida la FED, parece probable que el diferencial de tipos de interés seguirá favoreciendo a la divisa norteamericana y más aún cuando la mayoría de tramos de los principales países se encuentran con rendimiento negativo y, en cambio, EEUU aún mantiene el positivo.

 La libra esterlina sigue siendo la divisa más volátil en el mercado de divisa, evolucionando al son de las continuas noticias del proceso del Brexit. Tras la buena evolución que tuvieron los activos de riesgo, el Yen japonés se depreció en el mes dejando de actuar de “refugio”. Esto último también contribuyó a la recuperación de la renta variable nipona, que estaba teniendo un comportamiento discreto dentro del año.

PERSPECTIVAS DE MERCADO

 Los mercados financieros encaran la parte final del año con las mismas incertidumbres que se han ido encontrando a lo largo del presente y que, por el momento, no han alterado la tendencia alcista de los últimos años.

Sí que ha habido un cambio radical en materia de política monetaria que puede otorgar cierto apoyo y estabilidad a la renta variable. Aun así, muchas voces se muestran escépticas sobre el nuevo camino emprendido por las principales autoridades monetarias, dada la efectividad que han tenido hasta el momento. Ni han conseguido reactivar los niveles de inflación, y el mundo desarrollado no ha visualizado cifras de crecimiento económico robustas.

A nivel mundial, sí que se ha crecido a ritmos superiores a las medias históricas pero gracias, en buena parte, a la contribución de las economías de los países emergentes.

En el último trimestre deberían verse avances en el conflicto comercial entre las dos potencias mundiales, EEUU y China, de manera que se eliminasen incertidumbres que están afectando en todos los ámbitos de la economía. Alargar más la situación no contribuye a esclarecer el futuro más inmediato de la economía mundial y son obstáculos que restan eficacia a las medidas emprendidas por las autoridades monetarias. Sin duda, salvo imprevistos más en materia geopolítica que no económica, marcará la atención de los inversores y el devenir de los activos en el último trimestre del año.

A principios de éste, empezará la temporada de publicación de resultados empresariales del trimestre finalizado y será buen momento para calibrar la afectación de todo lo comentado en nuestro informe sobre la salud microeconómica de las empresas. Todo ello condicionará nuestras actuaciones, tras los bajos porcentajes de inversión con los que hemos finalizado el trimestre.

Cabe esperar que la zona europea y emergente centre nuestra atención, pues es donde encontramos mayores oportunidades de inversión. La renta variable estadounidense creemos que entraña más riesgo que las anteriores e incluso del que se transmite por la comunidad inversora.

 

 

 

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