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La inversión responsable en Gesiuris AM

 

LA INVERSIÓN RESPONSABLE EN GESIURIS ASSET MANAGEMENT

ASOCIACIÓN A SPAINSIF

 

Ya en el siglo XVIII, cuáqueros y metodistas, como otras confesiones religiosas, tenían definidas directrices sobre el tipo de empresas en las que sus fieles debían invertir, pudiendo considerase ello el origen de la inversión responsable.

Durante la segunda mitad del siglo XX el concepto de inversión responsable fue dotándose de más formalidad a medida que la participación en fondos de inversión fue generalizándose y evolucionando, según las demandas de la sociedad, como respuesta a una cada vez más elevada concienciación de resolución de las distintas problemáticas sociales existentes.

La paulatina concienciación social sobre la protección del medioambiente, hasta la actual problemática de búsqueda de políticas, prácticas y medidas que palien los graves efectos sobre el planeta que el cambio climático produce, ha llevado al auge de la inversión responsable en torno a productos de inversión bajo la conocida denominación de “verdes”. Tal ha sido el auge de estos productos, que incluso se ha llegado a identificar el concepto de sostenibilidad con la sostenibilidad medioambiental.

La satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas es la mejor definición del concepto de sostenibilidad. La sostenibilidad económica (generación equitativa de riqueza), social (reducción de la desigualdad) y política (establecimiento de prácticas, políticas y marcos jurídicos congruentes) son áreas no menos importantes que la sostenibilidad medioambiental, también incluidas bajo el concepto genérico  de sostenibilidad.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas, aprobados en 2015 por unanimidad de todos los países miembros, intentan dar respuesta y lograr avances al logro de la sostenibilidad, en el concepto amplio del término,  a través de 169 metas  a ser alcanzadas antes del año 2030, implicando en ello tanto a gobiernos como a la sociedad civil y al sector privado.

La inversión responsable, no centrada exclusivamente en la temática medioambiental, está cubriendo mayoritariamente estas otras áreas de la sostenibilidad a través de la evaluación de las inversiones mediante los conocidos criterios ASG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo). Criterios enfocados a la evaluación del grado de implicación de estos aspectos en la toma de decisiones y estrategia corporativas.

La medición de los criterios ASG ha ido evolucionando desde una evaluación estática, valoración de la información no financiera de una compañía en un momento dado, a su actual tendencia de establecimiento de criterios de evaluación más dinámicos, basados en la valoración de los riesgos no económicos de la actividad empresarial. Sin embargo, su aplicación afronta el desafío de la inexistencia, con carácter general, de estándares normativos que definan tanto la información no financiera a ser revelada por las compañías como los criterios de evaluación, globalmente aceptados, para su medición. Todo ello depende del desarrollo realizado por distintos actores, generalmente del sector privado, involucrados en el sector de la responsabilidad social corporativa.

Además, los distintos métodos que estos actores han desarrollado presentan grandes retos para la obtención de información, así como dificultades de comprensión de su implicación para el público en general, lo que permite un uso orientado más hacia la finalidad  comercial o promocional que a una verdadera herramienta que promueva verdaderamente la sostenibilidad, lo que actualmente se conoce como el “greenwashing”  (de nuevo asimilación de sostenibilidad al término “verde” ligado a la sostenibilidad medioambiental).

Pongamos de ello un ejemplo sobre el sector de fondos de inversión. Existe un fondo en el mercado que se comercializa como el fondo que sus inversiones generan la menor “huella de carbono”, concepto de medición actualmente muy mediático pero que sus implicaciones y metodología es bastante desconocido por el público en general. Ciertamente, las inversiones de este fondo generan una baja “huella de carbono”, pero si analizamos la cartera del fondo lo consigue invirtiendo exclusivamente en conocidas corporaciones del sector tecnológico desarrolladoras de software, corporaciones que no tienen actividad industrial, sector que consecuentemente tiene un nivel de emisiones considerablemente inferior a otros.

El partícipe de dicho fondo seguramente piensa que con su inversión es el máximo exponente en la lucha contra el cambio climático, pero el solo uso de aplicaciones tecnológicas no le permiten vivir, no le facilitan sus necesidades básicas, diariamente utiliza infraestructuras, servicios energéticos, productos alimenticios, etc. Así la medición de la “huella de carbono” es manipulada con un interés comercial que estigmatiza sectores industriales que son necesarios para el bienestar general. El mero valor de la medición de la “huella de carbono” no debería ser tomado como un indicador válido en sí, deberían tenerse en cuenta comparativas con estándares u objetivos establecidos  según la actividad empresarial, permitiendo evaluar la responsabilidad social corporativa en su verdadero contexto dentro de este ámbito de la sostenibilidad.

Una tendencia creciente a la concienciación social de los últimos años, que se ha visto acelerada a la vista de los efectos de la actual crisis sanitaria, está llevando a la sociedad a demandar más transparencia, información y claridad de argumentos en todo tipo de actuaciones que pueden afectar a la sostenibilidad. La inversión, y en especial la inversión etiquetada como responsable, no se escapan de ello. Iniciativas como los trabajos en curso que está llevando la Unión Europea para establecer una taxonomía que determine qué cabe considerar como producto financiero sostenible, pese a que inicialmente se limita exclusivamente a la sostenibilidad medioambiental, pretende dar respuesta a estas demandas sociales y establecer un ordenamiento en el actualmente disperso sector de la inversión socialmente responsable.

Asimismo, la evaluación de la responsabilidad social enfocada exclusivamente a criterios ASG, está ampliando de forma desmesurada los productos de inversión responsable, cuando estos criterios se convierten en el mínimo indispensable que una compañía debe cumplir para estar activa en el mercado, se extiende la sostenibilidad financiera a prácticamente casi todos los productos de inversión, provocando una banalización del concepto de inversión responsable, al ser todo responsable. Incluso productos que no están categorizados como tales obtienen mejores calificaciones que los que sí persiguen la responsabilidad.

Dar un paso más allá en la inversión responsable se está convirtiendo en una necesidad para satisfacer al inversor que verdaderamente pretende actuar sobre la sostenibilidad global del planeta. Gesiuris AM se anticipó a esta demanda desde finales de 2016 con el lanzamiento de un fondo ético singular que fuera genuinamente responsable, que no se rigiera exclusivamente por criterios ASG en la selección de las inversiones y que diera respuesta, no solo a la sostenibilidad medioambiental, sino a la sostenibilidad en toda su amplitud.

La reciente asociación de Gesiuris AM a Spainsif (www.spainsif.es), foro de referencia en materia de inversión sostenible y responsable en España y miembro de Eurosif (www.eurosif.org), promotora de la sostenibilidad en los mercados financieros europeos, permite una participación de Gesiuris AM en la evolución y cambios que se auguran sobre el actual concepto de inversión responsable. La visión de Gesiuris AM de actuación sobre todos los ámbitos de la sostenibilidad y la utilización más restrictiva del concepto de inversión responsable, añadida a  la experiencia obtenida de su aplicación al fondo ético, pretenden ser un apoyo activo en el futuro de la inversión responsable.

La singularidad del fondo ético de Gesiuris AM, I2 Desarrollo Sostenible ISR FI, reside en ser el único fondo de inversión de impacto disponible con liquidez.  La inversión de impacto es la máxima expresión de la inversión responsable, se define como aquella inversión que además de un rendimiento financiero genera un rendimiento social, pero éste debe ser intencionado, trazado y medido. La inversión de impacto, posiblemente por sus requisitos de intencionalidad y transparencia, casi se ha desarrollado exclusivamente, hasta el momento, en productos de inversión de capital riesgo, productos con liquidez condicionada.

Por el contrario, la especialización de I2 Desarrollo Sostenible ISR FI en la inversión en títulos de renta fija emitidos por organismos multilaterales y bilaterales de desarrollo, cotizados en mercados organizados, permite acercar la inversión de impacto a todo tipo de inversor, al ser un producto de inversión líquido sin importes mínimos de inversión establecidos.

Los organismos multilaterales y bilaterales de desarrollo son entidades cuya misión es la generación de beneficio social mediante la concesión de financiación, en condiciones preferenciales, o de subvenciones, que junto con la prestación de asistencia técnica, permite que proyectos de desarrollo sostenible puedan ser realizados, proyectos que no obtendrían estos recursos por otras vías.

La emisión periódica del informe de impacto de la cartera de inversiones de I2 Desarrollo Sostenible ISR FI, que llega al detalle del proyecto individual, permite que el inversor conozca el destino final de su dinero y la colaboración de éste al desarrollo sostenible, tanto en sostenibilidad económica, social, política y medioambiental.

Tanto para la evaluación de los organismos objetivo de inversión, como para la evaluación de sus proyectos, se ha desarrollado una metodología propia en línea con la visión más selectiva de Gesiuris AM del concepto de inversión responsable:

  • Se realiza un proceso de valoración de los organismos multilaterales y bilaterales de desarrollo que actúan en los mercados de capitales, evaluando su transparencia, sus procedimientos para la concesión de financiación y su gobernanza. Para ser objeto de inversión por I2 Desarrollo Sostenible ISR FI se les requiere una calificación mínima.
  • Se estudian los proyectos que los organismos financian: su motivo, los objetivos del proyecto, los resultados esperados y los obtenidos cuando estos han sido realizados. Valorándose su contribución a las 169 metas que conforman los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, y pudiendo asignar la contribución monetaria del fondo a cada uno de los distintos ODS.

I2 Desarrollo Sostenible ISR FI favorece proyectos de desarrollo en zonas o temáticas con baja disponibilidad de recursos, da apoyo a la investigación o a la protección del medio ambiente e incluso financia intervenciones para paliar emergencias.

En la página del fondo en la web de Gesiuris AM (www.gesiuris.com/fondosinversion/i2-desarrollo-sostenible-isr-fi ) están disponibles los informes de impacto emitidos hasta la fecha, así como un resumen del último informe de impacto correspondiente al año 2019 (link a informe).

El vídeo disponible aquí amplía la información sobre los ODS y la actividad realizada por los organismos multilaterales y bilaterales de desarrollo.

Se estima que el déficit de inversión global en infraestructura de transporte, energía y gestión de recursos alcanza la increíble cifra anual de 270.000 millones de euros. Por este motivo I2 Desarrollo Sostenible ISR FI como fondo de impacto de renta fija mixta, utiliza su posibilidad de inversión en renta variable en tomar participaciones en empresas que constan en la base de datos del Banco Mundial como promotoras de infraestructuras en países de bajo-medio nivel de ingresos. Pero se solicita, a la vez, que las infraestructuras promovidas hayan sido financiadas por alguno de los organismos de desarrollo validados como emisores de renta fija calificados para el fondo.  El método propio de evaluación realizado de los organismos de desarrollo sobre sus procesos de concesión de financiación, transparencia y control de las operaciones concedidas permite asegurar, que tanto las infraestructuras promovidas como sus empresas promotoras, aplican criterios ASG tanto en la construcción y explotación de la infraestructura como en la propia gestión y estrategia de la empresa participada.

Quién pretende incidir por su concienciación social en la sostenibilidad mundial está habituado a buscar diferentes métodos para cubrir con sus excedentes el concepto global de sostenibilidad. Por ejemplo mediante donaciones filantrópicas para incidir en la sostenibilidad social y económica, o con la inversión en empresas que promueven el consumo y la producción sostenible (energías renovables, investigación médica, innovación disruptiva, etc.) para incidir en la sostenibilidad medioambiental y social.

Con la participación en I2 Desarrollo Sostenible ISR FI se logra incidir directamente en todos los ámbitos de la sostenibilidad: social, económica, medioambiental e incluso política, ésta última a través de proyectos que pretenden mejorar las actividades gubernamentales, a través de la mejora de la gestión y la reglamentación, con el objetivo de universalizar la protección social y crear instituciones transparentes, eficaces y cercanas al ciudadano.

 

I2 Desarrollo Sostenible ISR FI, la genuina inversión responsable, el compromiso social en formato de inversión.

 

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